#Ge·no·zid·blogger e.V.
9 Ago 2018

Text: Corinna / Traducción: Tara

#Dersim- refugio para perseguidos

Dersim, una provincia en Anatolia, está ubicado dentro de una zona montañosa inaccesible, con montañas de 3600 metro de altura y barrancas hondas. Por las montañas, valles y bosques la región ofreció refugio a los alevís del Imperio Otomano, perseguidos por los otomanos suní que procedieron contra todos los grupos étnicos y religiosos que no adaptaron a la imagen del imperio.

DersimFoto: Jan Sefti/www.flickr.com/Creative Commons


En vista de las condiciones geográficas de Dersim, la provincia considerablemente podía mantener un estatus autónomo, tal como una cultura viva mezclada con elementos de iraní anciano, de anatolio anciano, del Antiguo Testamento, cristianos e islámicos. En los años de 1930 casi 150.000 alevís vivían en esta región.[1]

Sin embargo, los alevís sufrieron bajo el califato del Imperio Otomano y por eso celebraron la fundación de la República Turca (1923) bajo Mustafa Kemal Atatürk. El prometió mismos derechos a todos los ciudadanos, independientemente de la afiliación religiosa y étnica.[2]

No obstante, los alevís representaban la minoridad más grande de Turquía en 10-20 y Atatürk comenzó a percibirles como un elemento perturbador. Según su opinión, dificultaban el progreso, igual que la modernización de la República. Atatürk fue obsesionado por la idea de establecer un estado turco homogéneo con una acuñación suní. Ciudadanos no turcos fueron expulsados a zonas fronterizas sirias o esforzados a salir del país. Sublevaciones kurdas fueron impedidas repetidamente. Dersim se convirtió en un “problema nacional”.[3]

En su discurso durante la apertura del parlamento en 1936, Mustafa Kemal Atatürk declaró:

“Para abordar y limpiar esa herida, el pus horrible en nuestro interior junto con su raíz necesitamos emprender todo posible – cueste lo que cueste.”[4]

Dersim 2Foto: Jan Sefti/www.flickr.com/Creative Commons

#Masacre de Dersim

Cuando se propagaron rumores de la organización de una rebelión en Dersim el 04.05.1937, el poder central turco decidió realizar la operación “castigo y deportación”. Él militar turco entró a la provincia con 50.000 soldados y mató a innumerables personas. Las víctimas fueron disparadas, quemadas, apuñaladas o deportadas. Pueblos fueron quemados y bombardeados con aviones de combate. Según algunas fuentes incluso hubo un uso de gas tóxico.[5]

Hombres, mujeres, personas viejas y niños fueron disparados por el militar turco o- para no despreciar munición – apuñalados con bayonetas. Niños fueron raptados y deportados por parte o atraídos a casas de heno para ser quemados vivos. Pueblos enteros fueron exterminados.[6]

En el invierno 1937/38 el gobierno turco ofreció un armisticio con un acuerdo de paz e incluso compensaciones, por condiciones climáticas malas. Como consecuencia, el líder de la rebelión, Seyit Riza, fue a Erzincan para las negociaciones de paz. Allí fue detenido, recibió la pena de muerte en un procedimiento abreviado y fue asesinado inmediatamente.[7]

En primavera 1938 el militar actuó de nuevo: porque la rebelión alevía ya no tenía un líder y no podía reaccionar de una manera coordinada, el militar apenas tenía dificultades y procedió aún más brutalmente. Ciudadanos que buscaron refugio en cuevas de las montañas, fueron amurallados, quemados o ahumados. Incluso tribus leales al gobierno o los que rendieron fueron atacados y eliminados. Varias víctimas se precipitaron desde acantilados por desesperación, para no ser arrestados. Todavía se puede encontrar los huesos de los muertos bajo rocas suelta o algunos que vienen fregados por el río.[8]

Finalmente, la rebelión fue impedida, Dersim fue renombrado en Tunceli (mano de hierro en turco) y la región ocupada por el militar. El gobierno turco habla de 14.300 muertos, pero defensores de los derechos humanos, tal como científicos suponen que hubo 40.000-70.000 víctimas. Aproximadamente 50.000 personas deberían ser deportadas. En Dersim todavía existen logotipo en las montañas que dicen: “Soy orgulloso de ser turco”.[9]

Dersim 3Foto: Jan Sefti/www.flickr.com/Creative Commons

# ¿genocidio o etnocidio?

La ciencia se pelea si el asesinato masivo en Dersim se incluye bajo la definición de la Convención del Delito del genocidio. ¿Fue la meta del gobierno turco la eliminación de todos los alevís? ¿O fue un etnocidio con la meta de “solamente” destruir la cultura, religión o la lengua, sin destruir las personas físicamente?

Se sabe que los turcos llamaron a toda la operación “campaña de limpieza” y estaban bien preparados para esta. No fue una respuesta espontanea a las rebeliones. Hasta 70.000 personas fueron víctimas de la masacre. La cultura aleví, su religión y base de existencia fueron destruidos por la mayor parte.[10]
Si fuera un genocidio, el gobierno “solamente” necesitaría deportar las víctimas a partes diferentes del país; Allí su cultura probablemente sería expulsada por una asimilación forzada. Sin embargo, el gobierno decidió realizar el así llamado “Overkill” y mató a ciudadanos desarmados, aliados y personas que ya habían capitulado. Los alevís llaman “Tertele” (eliminación) a la masacre y le median la misma importancia como al genocidio de los armenios.

Fuentes:

# Hirsch, H. (2011) „Das vergessene Massaker der Türken an den Aleviten“ auf welt.de Abrufbar unter: http://www.welt.de/kultur/history/article13729423/Das-vergessene-Massaker-der-Tuerken-an-den-Aleviten.html (Stand 02.08.15)

# van Bruinessen, M. (1994) „Genocide in Kurdistan? The suppression of the Dersim Rebellion in Turkey (1937-38) and the Chemical War against the Iraqi Kurds (1988)“. In: Georg J. Andreopoulos (ed.), Conceptual and historic dimensions of genocide. University of Pennsylvania Press, Seite 141 – 170.

[1] Hirsch, H. (2011) auf welt.de
[2] van Bruinessen, M. (1994) S. 3 – 9
[3] Hirsch, H. (2011) auf welt.de
[4] Hirsch, H. (2011) auf welt.de
[5] Hirsch, H. (2011) auf welt.de
[6] Hirsch, H. (2011) auf welt.de
[7] van Bruinessen, M. (1994) S. 3 – 9
[8] van Bruinessen, M. (1994) S. 3 – 9
[9] Hirsch, H. (2011) auf welt.de
[10] van Bruinessen, M. (1994) S. 3 – 9

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